PINTURA

Desde que tengo recuerdo me gusta pintar, es así como inicié el recorrido de lo que soy el día de hoy.

Desde más de 30 años,  he desarrollado un hábito peculiar de pintar y transformar mis sentimientos o música en papel y escritura, con lo que tenga a la mano, manejando una gran serie de técnicas. No tengo la menor duda en que este proceso me ha salvado la vida en innumerables ocasiones.

El hecho de poder desahogar, tanto alegrías como tristezas en el lienzo me ha sido de mucha utilidad, tanto en el aspecto personal como en los temas actuales de mis talleres, de arte terapia.

En un inicio no me gustaba titular mi trabajo así de terapéutico, pero poco a poco he comprendido que todo arte va de la mano de lo espiritual y la sensibilidad, y no hay nada de malo en llamarle así, es pura inspiración creativa, que viene de todo lo que vivimos y experimentamos. Es para todo el mundo, independientemente de la edad que tengamos. Tienen como fin que la persona descubra su propia forma de expresarse. Es por eso la razón de la gran variedad de dibujos que pueden apreciar.

Recuerdo, particularmente, a uno de mis profesores en la universidad, quien pedía pintar de donde veníamos, quienes somos y hacia donde queremos ir.  Estas preguntas son el punto de partida de mi carrera como artista; es tan básica, que nunca olvidaré su propósito ni su respuesta. Le dio un sentido de ser a mi arte.

Para mi el arte es un juego, un experimento, que nos ayuda a conocernos a nosotros mismos, lo que nos pasa y nos rodea. Es una búsqueda por comprender nuestra mente, nuestra alma, y proyectar nuestro ser, autentico, en un lienzo.

Para pintar y crear con fuerza, debemos quitarnos el miedo al cambio, aprender a sentir que cada técnica, cada sentimiento, cada color, dicta su propio trazo, su propio vocabulario. Así como cada uno de nuestros estados de ánimo y lo que lo provoca.

Si vemos detenidamente estos ejercicios, independientemente de su abstracción, nos daremos cuenta que cualquier cosa que pasa es una oportunidad de hacer algo diferente. De expresarnos sin pena.

Día a Día (1993-2016)

El arte es terapia; limpia, mueve y remueve. El arte arregla clandestinamente una cita –no entre dos personas distintas– sino entre el consciente y el inconsciente de una misma. Los encara, los hace hablar y los pone sobre aviso del uno al otro.

Para el artista el arte, en el sentido general de la palabra, es un proceso que sana constantemente. Ha sido muy fuerte el efecto al descubrir lo maravilloso que es compartirlo con los demás, en especial con los niños, de quienes se aprende tanto. Todo dibujo o trabajo artístico contiene información valiosa, que permite unir los puntos de un mosaico mucho más grande que existe en nuestro interior y quiere salir.

El arte es un lenguaje universal que se puede ver a través de nosotros mismos y que hace vibrar nuestras bras más íntimas para conectarnos con lo trascendente.

TEXTURAS